Últimamente todo se basa en idas y venidas. En pulsaciones y suspiros. En cobardía y desenfreno. En interrogación y comprensión. En felicidad y arrepentimiento. En compañía y soledad. En deseos de eternidad y deseos de huida. En creer saber firmemente lo que quiero, pero olvidarlo a la hora de la verdad. En querer saltar, saltar muy alto y nunca tener que regresar al suelo; pero eso nunca sucede porque todo lo que sube debe bajar. Y entonces me entra el miedo. Miedo a casi todo. Un miedo que me cierra el estómago y hace que me tiemblen las manos.Pero parece que respiro y vuelvo. Vuelvo a ser yo. Yo, la que ríe con ganas. Yo, la que piensa aprovechar lo que tiene en este preciso instante sin pensar en nada más. Porque en poco tiempo nada volverá a ser como antes y he decidido que hay una serie de momentos, de sonrisas, de besos, de miradas, de abrazos, de conversaciones, de escalofríos... que me guardaré en mí para siempre. Pase lo que pase. Venga lo que venga. Lo importante es sonreír. Sonreír y ser feliz.

Bravo. Me ha llegado bastante esta entrada porque en fin, me identifico muchísimo. Pero tienes toda la razón, hay que sonreír y ser feliz, pase lo que pase.
ResponderEliminarGracias por leerme, por seguirme y, sobre todo, por regalarme un comentario :)
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