lunes, 27 de febrero de 2012
Carnaval, te quiero.
martes, 14 de febrero de 2012
Por eso esperaba con la carita empapada a que llegaras con rosas; con mil rosas para mí.
No se llevaba bien con el día de San Valentín, no tanto por no tener nadie que le regalara flores sino por la sensación de que todo era mentira, una gran mentira. Sentía que la flores se marchitaban, que nada es eterno y que el amor casi nunca es verdadero. No ansiaba que cupido la encontrara, ya estaba cansada de que confundiera la dirección de sus flechas y al final siempre terminaran clavadas equivocadamente en ella. Las flechas causan unas heridas difíciles de curar y unas cicatrices horrorosas. Pero, ¿para qué engañarnos?, sabía que al final cupido volvería a encontrarla (esperaba que entonces hiciera su trabajo de forma correcta). Mientras, seguiría disfrutando de lo que tenía y escribiendo textos en tercera persona.
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