Ya ni siquiera en mi propio blog puedo expresar lo que siento. Ni siquiera aquí puedo decir que no entiendo por qué haces esto ahora, precisamente ahora; ya casi tenía curado el corazón, ¿sabes?. Tampoco puedo explicar la rabia que siento cuando me describes como una persona maravillosa ni cuando me llamas por mi nombre para suavizar el tema y mucho menos que pienses que con un perdón todo se arregla. No puedo decir como odio que te comportes bien conmigo ni tampoco que no soporto que me agarres la mano. Ni se me ocurriría escribir que no tienes ni la menor idea de cómo he vivido yo todo esto y mucho menos que me tiembla la voz si intento explicarlo. Ni que me entraron ganas de romper mil vajillas, ni que me enfurece que sigas fumando, ni tan siquiera que me duele más que nada que digas que has cambiado. Que no entiendo que vuelva a escribir otra entrada que habla sobre tí, que que me hierve la sangre cuando pienso que ni yo misma me entiendo y que un muro que se construye en meses no puede derribarse en dos días. Que ni siquiera tengo ganas de escribir esto aquí, en mi propio blog, pero es el único lugar donde puedo expresar lo que siento sin tener que mirar a nadie a la cara.Pero, eso sí; todo esto me ha cambiado y ya pueden venir vientos y tempestades que nada me destruye, que puedo estar mal a veces pero vuelvo a ponerme en pie antes de que te des cuenta.